Para evitar malos entendidos, empezaré aclarando, que, aunque el término machismo proviene de macho, nada tienen que ver. Macho, determina a los animales del sexo masculino, y machismo, se dice del hombre en su actitud de prepotencia respecto a las mujeres.
Personalmente, me repugna el hombre que maltrata en palabra y hechos a las mujeres; es un cobarde, no es el "macho" que yo pretendo identificar.
La palabra macho, ya en si, es fea y malsonante hoy, como la palabra hembra; parece que definen más a animales irracionales que seres humanos, pero sin embargo tuvo en tiempos una tremenda carga erótica sexual. ¿Porqué? Porque los roles de hombre y mujer estaban muy definidos.
El macho que yo quiero reflejar, era aquel, que, la mujer amada representaba todo en su vida; y por ella era capaz de realizar cualquier cosa. Y su amada se sentía tan protegida por "su macho" que le entregaba su amor después de "mil batallas", caer rendida a sus pies, y entregarse a sus brazos hercúleos, para que volcara toda la pasión y todo el amor que tanto le había costado conseguir.
Sé, que los jóvenes de hoy, no podréis ni imaginar, lo que representaba una mujer para el hombre de ayer; y que consideraréis ridículas aquellas escenas de los años de la dictadura, donde la virginidad de la mujer, era su más preciado tesoro. Yo también lo considero ridículo hoy, pero si puedo decir, que, representaban al "macho y la hembra" en toda su pureza.
La mujer de hoy, para un servidor es ligth, me explico. Por lo visto, la femineidad se contempla borrando de ella signos que parecen antiestéticos, antihigiénicos y hasta groseros. Sin embargo la Naturaleza le ha dotado de cosas que la de hoy rechaza y trata de suprimirlos de su cuerpo.
Los pelos del pubis en todo su esplendor (los mechones de pelitos rizaditos se salían por ambos lado de la braga o del bañador), tenían tanto poder erótico para el macho de antes, que contemplar aquella "floresta" era como imaginar "al dios" que se escondía en "esa selva". "Meter mano" a la novia en un cine de barrio (entonces los jóvenes no teníamos otro sitio), descorrer aquella braga (previa petición que se ahuecara un poco para facilitar la acción), y con el dedo índice primero jugar con aquellos pelitos antes de llegar "al fuego de la pasión y del amor" era todo una liturgia.
¡Y los pelos del sobaco! ¡Ay madre! Que poder tenían para el macho. Hace unos días han pillado una foro de Julia Roberts sin afeitar semejante parte, y confieso que al verla, me produjo tanta impresión, que casi "me empalmo".
Los pelos de la axilas en la mujer, tenían un tremendo poder de seducción. Alguna diréis ¡que guarras! No, no... Silvana Mangano en la película: "Arroz amargo" los lucía en toda su grandiosidad, y causó estragos en los machos de la época.
La mujer sabía muy bien, lo que le gustaba "a su macho", y se lo daba. Pero como dije al principio, después de haberse sublimado a sus encantos, "y de haber matado al dragón de mil cabezas que la tenía secuestrada".
A mi un "chichi pelao" me produce cierta confusión. Primero por lo feo que resulta así. Es como si a una rosa le quitan los pétalos. Algunas dicen, que es más higiénico, que "se come" mejor. ¡Craso error! Separar los pelos con los dedos, para que llegue la lengua a "su sitio", y que ésta sienta esos bigotes a su alrededor, es estremecedor.
La mujer tiene que oler a hembra, con sus exudados naturales, y el hombre a macho: aromas mezclados de sudor y tabaco. Ambas fragancias fundidas en un abrazo de amor, hacía que se disparaban las neuronas a estadios desconocidos para el "macho" ¡perdón! Para el hombre de hoy.
Acabo con un chiste.
Tenía una señora tal cantidad de pelos en el pubis, que su novio la primera vez que hicieron el amor le dijo.
-Cariño, echa una meadita para que me oriente.



