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esulta un tanto chocante que el mejor cine que se ha realizado en España, haya sido rodado en plena represión del pensamiento de otras ideas que no fueran las del régimen Franquista, y precisamente en los años más férreos y duros de la dictadura.

Era un servidor muy niño, pero recuerdo perfectamente a los grandes directores y actores del cine español, como Juan A. Bardem, Berlanga, Francisco Rabal, Sara Montiel, Ana Belén, y algunos más; todos ellos, hoy declarados abiertamente socialistas o comunistas, pudieron hacer con tan escasos medios técnicos y presas las ideas, aquellas obras tan maravillosas en cuanto a ingenio, perspicacia y sutileza que hoy son declaradas obras de arte

M

iguel Gila fue sin duda un fenómeno social que movilizaba a toda España en torno al aparato de radio; era tanta su audiencia, que por coincidir su actuación con la hora de NODO, mucha gente, prefería no ver el documental español para no perderse los monólogos de Gila. Hasta el extremo de ordenar el gobierno a la emisora que le retransmitía, cambiar el horario de emisión para no interferir las noticias nacionales. Gila fue también un triunfador en un régimen totalmente hostil a sus ideas políticas.

Recuerdo como si fuera ahora mismo, el año 1953, ver a la figura de cine más famosa de la época: don Francisco Rabal. ¡Quién lo diría, comunista él! Con el valor del abrigo que vestía y la barrera de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid de la corrida que iba a presenciar, podrían haberse paliado el hambre por lo menos a cien niños como yo. ¡Joder que hambre pasaban algunos fachas de la época, y que bien vivían algunos rojos como Rabal!

C

alle Mayor. Bienvenido mister Marshall, Calabuch. Atraco a las tres. La muerte de un ciclista. El Verdugo y otras, films realizado e interpretados por directores y actores hoy declarados comunistas, son ejemplos de lo que puede hacer los hombres de ingenio, con su agudeza e inspiración; por lo que queda demostrado, que la censura por muy férrea que sea, nunca puede coartar la inspiración del artista.

J

osefa Flores (Marisol) hoy renegando de aquella época que vivió como la princesa más agraciada del mundo, a la sazón no protestaba por la vida de lujos y parabienes que llevaba. ¡Qué casualidad! Como tantos y tantos triunfadores en sus oficios durante la dictadura, a la muerte del dictador se dieron cuenta de los “rojos” que eran. Por lo visto, antes, sus células comunistas estaban dormidas.

No es ningún reproche hacia estos personajes, es simplemente una reflexión en voz alta de un niño que pasó hambre, cuando los que hoy proclaman enemigos del régimen que les encumbró en los pedestales del podio, entonces vivían como verdaderos “adictos al mismo”. No les faltaba de nada.

¡Qué verdad es, que la vida da muchas vueltas! Hoy el cantante que glosó la figura de Franco en una canción, con su señora, otra privilegiada de la dictadura, maldicen aquel espacio de sus vidas. ¡Pobrecitos! Que infelices debieron ser! Aunque hartos de millones, no poder levantar el puño de sus ideas debió ser terrible y frustrante para ellos.

Yo no triunfé, ni gané millones, es más, pasé hambre cuando estos comunistas comían caviar, salmón ahumado y huevo hilado en sus fiestas; pero bendigo la época que me permitió ser un hombre de bien y situarme en la vida con mi trabajo y esfuerzo.