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star en contra de las corridas de toros es tan legítimo como estar a favor; ya que no existe una ley que las prohíba o que se oponga a ellas, por lo tanto, las dos posiciones son justificadas en función de lo que cada cual estime con respecto a su sensibilidad.
Nada que oponer (al menos por mi parte), a que un antitaurino me considere un salvaje porque me gustan las corridas de toros; pero como esa afición es totalmente legítima, nada tengo que temer.
La visión de una corrida de toros puede ser completamente distinta para dos personas muy inteligentes,: para uno puede ser un espectáculo de arte, luz y color, y para otro; un espectáculo salvaje, hecho para salvajes y por salvajes.
La diferencia entre uno y otro; radica, que el primero, entiende que a un señor o señora, le repudien las corridas de toros. Un servidor sabe que para un antitaurino, la lidia y muerte de un toro, durante 20 minutos, tiempo del que constan los tres tercios de las mismas, sean una angustia y una aberración. Lo comprendo perfectamente, porque esa persona, no puede captar lo que yo capto; y que no voy a explicar porque sería inútil, pero un aficionado sabe perfectamente lo que digo.
Sin embargo, esa persona que lucha por abolir las corridas de toros, es incapaz de entender que puedan existir otras personas como reyes, reinas, príncipes y princesas, ministros, artistas, científicos, etc, que vean las vean como un espectáculo emocionante y artísticos.
Si algún día son abolidas las corridas de toros, será porque la sociedad ya no las acepta, y por lo tanto, serían una ruina para cualquier empresario; pero mientras las plazas sigan poniendo el cartel de: NO HAY BILLETES, hay festejos para rato.
Yo no llamo “tonto” a un antitaurino por estar en contra de la fiesta ¡no, no! Le llamaría tonto, si no entiende, que personas tan sensibles, inteligentes, cultas y educadas como él o ella son aficionadas, y que en su cerebro sólo cabe “bestialidad” en todo lo que rodea a una corrida de toros.
Al que crea que todos los aficionados a lo toros somos unos salvajes, a esa o esa, si que le llamo TONTO o TONTA.


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