
|
P |
ara el señor Zapatero, el verdadero problema de los españoles radicaba en los sentimientos, y sobre ellos ha querido cual “ángel redentor”, redimir a todos aquellos que sentimentalmente se encontraban en una situación de crisis, trance motivado por atavismos históricos.
Y para ello, puso en marcha “la máquina de dispensar desagravios” para que pudieran resarcirse aquellos “pobrecitos” españoles que durante setenta años estaban presos de un sistema injusto y cruel... Y así, nacionalistas, apologistas de terroristas y progresistas ¡por fin! fueron redimidos de sus penalidades.
Pero lo que el señor Zapatero no sabía, que si los sentimientos pueden afectar de muchas diferentes forma, dependiendo de los de cada cual; la economía afecta a todos sin distinción, pero con más crudeza, a los que por su situación profesional, o capacidades intelectuales no tienen más recursos que su prestación laboral, y si el sistema no es capaz de dar respuesta a las demandas de los trabajadores, éstos se ven abocados a la ruina.
Cuando España sobrepase los CUATRO millones de parados, que según se prevé será en el próximo año 2009, y al señor Zapatero y su equipo de gobierno se vean incapaces de solucionar el VERDADERO PROBLEMA DE LOS ESPAÑOLES, y éstos se vean ante el trauma de no poder afrontar su supervivencia. ¿Qué cuento les va a contar, para paliar las penurias de esas gentes?
Mucho me temo señor Presidente del Gobierno, que cuando millones de ciudadanos se ven abocados a rebuscar comida por los contenedores, enajenar sus bienes (el que los tenga) para poder tirar unos meses más en el paro, no les va a servir ya sus promesas de conseguir un mundo mejor y más justo.
Consiga usted, que la población activa, pueda ver el futuro con cierta esperanza, y las clases pasivas, no vivan con la zozobra de no poder cobrar sus haberes. Y esa esperanza no la concede revisiones históricas, ni leyes progresistas, ni fiestas paganas que hagan olvidar las penurias, ni gastos suntuosos en cúpulas que se caen, y aspectos lúdicos para entretener al personal. ¡No señor Zapatero, no!
Ha dilapidado usted una fortuna que durante cuatro años le ha servido para que millones de españoles hayan creído que usted era el “enviado” para llevar la felicidad a los que esperaban al “Mesías” ... Pero el año que viene... ¡Qué!


Escribe un comentario