¡Desde luego que hay personas de ideología de izquierdas coherentes con sus ideas, y que tienen todo mi respeto y consideración! Por lo tanto, esta reflexión mía, se basa en aquellos hombres y mujeres que dicen ser de izquierdas, pero su comportamiento social, es más parecido al de un faraón, que al que se comporta conforme a sus ideas; y en la de aquellos, que, siguen creyendo en la redención del hombre a través de la filosofía que le predican.

Siempre se ha dicho, y todavía algunos lo siguen creyendo, que ser obrero y de derechas, es un despropósito; pero para esos, el ser multimillonario y de izquierdas, si es algo normal y nada sospechoso. Los que tienen esta creencia, evidencian una ignorancia, y son fácilmente manipulables por los que manejan los hilos del poder.

Si analizamos desde la perspectiva de un ciudadano normal, (no desde la de un filósofo o doctor en ciencias sociales); los estatus de los ciudadanos de izquierdas en el mundo, se observa tales diferencias sociales que espantan; por lo que eso de la igualdad, término tan usado entre los hombres y mujeres de izquierda, es una falacia y un camelo.

Una prueba de lo que digo, se puede comprobar en la situación actual en España. Estoy seguro, que si la derecha española, hubiera tomado las medidas que ha tomado la izquierda ante esta crisis, que está llevando al paro a millones de españoles, a regulaciones de empleos a muchas empresas medianas y al cierre a la mayoría de las pequeñas, el estallido social, se habría producido ya.

Es la grandeza de la izquierda, que bien en dictaduras o en democracias, “la nomenclatura” puede hacer lo que quiera. “Los proletariados, súbditos o ciudadanos” de los regímenes de izquierdas, jamás se revelarán contra aquellos que les gobiernan.

Que hoy, 4 de Enero de 2009, según un estudio de medios sociales, ONCE MILLONES de españoles, volverían a dar su confianza a los que les han falseado la realidad de la economía; los que se han hecho millonarios a través de sus votos; los que han llevado a más de tres millones de trabajadores al paro, y posiblemente a los cuatro millones este año; los que han ayudado al gran capital a solucionar sus problemas económicos; a los que emplean sus dineros en caprichos personales; sin duda obedece a que existe entre esos ciudadanos un “masoquismo político” evidente, utilizado magistralmente por el que sabe perfectamente, que bastan dos palabras suyas, “para hipnotizar” al personal.