Los hechos lo evidencia: Francisco Franco Bahamonde, dictador durante cuarenta años, y muerto hace más de treinta y tres; es el personaje de la historia de España, que ofrece más utilidad políticas a la izquierda española, para en su nombre, desarrollar miles de argumentos que refuercen las causas por las que luchan.
Gracias a Franco, la izquierda de hoy, puede hacer lo que no pudo la izquierda de ayer. La diferencia es muy clara: ayer Franco estaba vivo, y aquella izquierda no supo o no pudo parar a un general que se sublevó contra un sistema político, que por muy legal que fuera, parecía más bien “una merienda de negros”, o “una república bananera”.
La izquierda de hoy, con el dictador muerto, pretende llevar a la mente de los españoles indocumentados, (o presos del resentimiento por razones de atavismo) la maldad de aquel general, “que tuvo a millones de españoles con cadenas y muertos de hambre durante 40 años”.
Y la gran “parajoda”, es que esa imagen, pretenden darla también, algunos contemporáneos del general, que en vida del mismo, hicieron grandes fortunas, cantaron el “Cara al Sol”, levantaron el brazo derecho con la palma de la mano hacia abajo, llevaron la camisa azul, y hoy se proclaman “rojos” de toda la vida.
También, también la izquierda tiene su doble moral, no sólo la tiene esa derecha rancia que va a misa, que condena los pecados del sexo, y luego es ella “la que más jode”. Pero es “doble moral” de tipo diferente.
La doble moral de esta izquierda es sin duda más perversa que la de la derecha, ya que la hipocresía es referente a lo material del hombre, y vital para su existencia. Y la de la derecha es consustancial con el alma o el espíritu.
Que un cura muy de derechas me diga que “meneármela” es malo para la salud, y luego él se “la menea” más que los monos, es algo que me importa “un huevo”. Pero que un político de izquierdas me prometa libertad, democracia y bienestar, pero la realidad es que esa libertad no me sirve para nada al faltarme los medios materiales para desarrollarla, y a él le sobran, eso si que es preocupante.
Que la imagen de Franco, al cabo de los años de su fallecimiento, le sirva a esta izquierda para desarrollar acciones políticas dirigidas a satisfacer odios y resentimientos, tan rancios, añejos y casposos, como las de esa derecha actual que denuncian....
...Posiblemente, es que no den para más.