
Posiblemente algunas mentes entiendan que la igualdad social no se se fundamenta en el reparto de los recursos que todos creamos de una forma racional y equitativa; que la igualdad, aunque no se tenga un techo donde resguardarse del frío, un trabajo digno y un futuro claro para todos, se halla en el poder votar cada cuatro años a los que se van a asegurar su futuro, y poder decir todo aquello que se desea decir.
Hay personas (lo sé porque lo han proclamado en algunos medios) que prefieren pasar hambre antes que votar a la derecha, y debe ser verdad, porque los comedores de Cáritas no dan abasto, y las encuestas siguen dando vencedor a Zapatero por tres puntos de diferencia en intención de voto, sobre el señor Rajoy.
Parece evidente, que, a muchos españoles, no les importa demasiado su situación personal; en su escala de valores no figura el tener asegurado sus más elementales necesidades vitales. ¿O me equivoco y los once millones de votantes del PSOE tienen una vivienda en propiedad y un trabajo fijo de más de 3.000 € mes?
Mucho me temo que no. Que los votantes del PSOE en el paro, o en situación precaria, prefieren cerrar los ojos ante los problemas vitales, y aceptar una situación que les permite desarrollar sueños sin más fundamento que el que les crea esa visión de la sociedad, y les da pábulo para desarrollarla, sin ver (o querer ver) que a cuenta de esas quimeras, otros si realizan sus sueños.
¿Y que hace el PP ante esta situación? En cualquier país desarrollado, aunque sería impensable un gobierno como el de Zapatero, pues los ciudadanos ya le habrían mandado a su casa por inepto e incompetente; esperarían que “su cadáver político” pasara por la puerta de su casa.
Si en la anterior legislatura, el PP tuvo sobrados motivos para crispar al PSOE, en esta, ¡clama al cielo! no crisparle, ¡Clama! “Ponerle en la picota”. Y de momento se limita a pedir la dimisión de una ministra de fomento, que brilla más por su comicidad que por sus efectividad, y que la pobre, bastante ya tiene ser el motivo de las chanzas y chirigotas que se hacen a sus costa.
Lo triste que este Pueblo (aunque lo parezca por sus acciones) no es tonto, es más bien un Pueblo resignado a su suerte, y dice como el del chiste:
Aquel paralítico en silla de ruedas que fue a Lourdes a pedirle a la Virgencita que le curara de su parálisis. Un tropezón del que le llevaba, hizo que la silla se deslizara por una pendiente, (con él sentado, naturalmente), y mientras rodaba y rodaba con un final más bien trágico, rezaba:
-Virgencita, Virgencita, déjame como estoy.
Eso el lo que parecen decir los votantes del PSOE en “parálisis laboral”.
¡Virgencita, Virgencita! que me quede como estoy
11 ene 09 Autor: félix- Posts (RSS)
- Comentarios (RSS)
Sobre Lo que escribe Kalikatros. Espero os sea grato
![]() |


Escribe un comentario