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ue el mundo arábigo, o parte del mismo (fundamentalistas), sean enemigos del mundo Occidental, es un hecho que se entienden perfectamente, porque son dos sistemas totalmente opuestos en la idea de lo que debe ser una sociedad.

El mundo Occidental, con sus miserias y sus virtudes, preconiza la libertad del individuo, y dicta leyes por encima de las ideas y de las religiones, para salvaguardar los derechos de las personas a través de las mismas. Y en base a esa filosofía = democracia, permite acciones que atentan contra ella misma; limitándose a arbitrar desde esas leyes, mencionadas acciones, no desde la represión y la dictadura.

El mundo Oriental, no concede esas libertadas al individuo; éste ha de supeditarse a las “leyes divinas” que dictan su religión, y atenerse a ellas, la condena a que están sometidos los infractores, no hace falta que diga cual son, todos tenemos una idea.

Ni se me ocurre decir cual de los dos sistemas es mejor para el ser humano; pero si digo, que, como occidental de hecho y de derecho, siempre defenderé las posiciones que desde mi mundo contemplo como las ideales del hombre y la mujer libres. Y reprobaré, aquel sistema, que les condiciona y coarta, les limita, y les obliga a aceptar las imposiciones que por lo visto emanan de lo divino, no de lo humano.

Pero lo que raya en lo incompresible, es que desde el mundo de las libertades y de la tolerancia, se acepte el de la privación de las libertades más naturales del hombre: pensar por si mismo. O sea, el fanatismo.

¿Y porqué alguien desde el mundo libre, aceptan el mundo de la represión, como el ideal para la humanidad? La respuesta, sinceramente no lo sé. Pero creo, que, es por el antiamericanismo y el anticlericalismo que existe en el mundo occidental. O sea: la izquierda progresista y radical.

Esta izquierda radical, desde las libertades que le concede el sistema en que viven, defienden lo que les sería imposible defender, de vivir en el sistema que defienden (valga la redundancia). Y aquí reside la paradoja: yo no podré estar de acuerdo con las ideas de mi padre, de mi hermano o de mi mejor amigo, pero lo que nunca haré, es aliarme con mi vecino para combatir a mi padre, hermano o amigo.

Los radicales de izquierda occidentales, creo que serían capaces de aliarse hasta con el mismísimo Satanás o con los Fundamentalistas del Islam, por el mero hecho de que combaten lo que ellos detestan. Pero lo que si tengo muy claro, que esos progresistas de izquierdas, que preconizan el aborto, el matrimonio homosexual y el amor libre; no se someterían a las leyes del Islam, ni borrachos.