Que no se quiera engendrar una nueva vida, poniendo todos los medios para evitarlo, es algo que a un servidor ni se le ocurre cuestionar, ¡y menos poner en tela de juicio! Pero una vez engendrada, si cuestiono, si esa nueva vida que se desarrollará en el seno materno, y que verá la luz en siete, ocho o nueve meses, se pueda acoger a los derechos humanos.

Para los pro abortistas, no. Esa persona en ciernes, se conoce y consideran, que mientras no nazca no es nada ni nadie; y los que la han engendrado tienen todo el derecho a determinar si debe o no debe nacer.  O sea: que mientras la futura persona está en el seno maternal, no tiene ningún derecho a decidir. Y lo más terrible, que sólo son unas semanas las que determinan, si "el reo" debe vivir o morir.

Sin duda, es una tragicomedia esto del aborto.