No concedo a ningún ser humano, que haya sido parido por mujer, el derecho a arrogarse la potestad de determinar si otro ser humano, debe o no nacer.

Es cierto, que, miles de personas (por no decir millones) han sido concebidas en circunstancias no deseadas, aún en matrimonios perfectamente constituidos e incluso cristianos; pero eso no ha sido obstáculo para que la inmensa mayoría de esos matrimonios o padres solteros, hayan y amado con ternura a esa criatura, que a pesar de haber llegado al mundo sin ser querida.

También sé, y no quiero soslayarlo, que, alguna de esas criaturas por el derecho de nacer, haya costado la vida a la madre que la parió. Por lo que me planteo la necesidad de corregir a la Naturaleza, cuando determine, que debe nacer un ser humano ya condenado a muerte por malformaciones congénitas.

Hoy gracias a los medios científicos, se puede determinar por una amniocentesis en un 99% de seguridad, cualquier malformación en el feto; por lo que antes de nacer con espina bífida u otras malformaciones que conduzca en vida a una muerte anunciada, en este caso, si creo oportuno evitar males mucho más mayores recurriendo al aborto como solución menos mala.

Miles de niños y niñas, a pesar de nacer sanos, nacen con algunas deficiencias de tipo intelectual, y que pueden vivir con ellas durante muchos años. Hoy las sociedades avanzadas, están tomando medidas para que esas personas puedan desarrollarse en la sociedad por si mismas; por lo que, una persona que nazca hoy en uno de esos países desarrollados con el síndrome de Down, puede ser útil y perfectamente válidas en las mismas. Por lo que la pregunta sería. ¿Se debe privar el derecho de nacer por síndrome de Down?

 También podría revertir la pregunta de esta forma: ¿Se debería privar del derecho a la vida en aquellas sociedades donde nacer mujer, es un inconveniente para desarrollarse en la misma?

 Privar el derecho de nacer por el mero hecho de ser un inconveniente social, es un hecho de tal aberración y repugnancia, que sólo cabe en mentes muy perversas o muy desesperadas. Para el segundo caso, ahí está el Estado para que solucione el problema a los que no puedan por razones muy puntuales y justificadas, conceder todos los derechos de los que vienen al mundo.

 En el primer caso: cárcel para los que privan ese derecho sólo por cuestiones de tipo social o egoísta.