La infidelidad es uno de los actos más abominables que puede caer el ser humano, ya que  conlleva las pérdida de todos los sentimientos nobles por parte del que ha sido objeto de la infidelidad hacia el infiel, para pasar de una forma inmediata a provocar en el mismo, otros sentimientos negativos, la pérdida de la confianza y lazos que les unían.

Sobre la infidelidad matrimonial, se puede medir o considerar en diversos grados o aspectos, ya que una relación extramatrimonial puede corresponder a un estado material sin más consecuencias que las de un momento de placer con otra persona. Lo preocupante, es cuando esa relación no es material, y pasa a ser emocional; entonces si puede traer consecuencias muy graves para la pareja si no se aborda con el rigor y seriedad que requiere la situación.

Distingo dos aspectos en la infidelidad:

a)       Oculta

b)       Compartida

Cuando uno de los cónyuges llega a un estado de afecto hacia una tercera persona, y desea continuar esa relación ocultando la existencia de la misma a su pareja oficial, nos hallamos ante una infidelidad reprobable, y las consecuencias acabarán irremisiblemente en la ruptura, cuando no en la tragedia.

Cuando la relación con un tercero crea un grave problema de conciencia en el cónyuge que ha llegado a esa situación, y se lo comunica a su pareja de una forma clara y limpia, sin subterfugios ni enredos, con la verdad por delante, no se puede considerar infidelidad, puesto que la sinceridad es el contrapunto de la infidelidad; no se puede ser infiel y sincero con su pareja; en este caso lo que procede entre personas civilizadas, es llegar a una solución final sin traumas ni reproches.

Todos estamos expuestos a situaciones de infidelidad, y mucho más ahora con los medios al alcance de la persona. Los chats abre multitud de puertas a la infidelidad; de hecho, en España es un fenómeno social que se agrava cada día más. El contacto con multitud de personas palia en parte el tedio y la rutina matrimonial, y traslada a los chateros y chateras a estados mentales que si no se controlan pueden llegar, y han llegado en muchos casos a rupturas matrimoniales.

¿Es infidelidad el cibersexo?

Si para el/la practicante de cibersexo casado nunca pasa de ser un juego, es comparable a una infidelidad mental. ¿Qué mujer u hombre en algún momento no ha pensado en hacer el amor con otro u otra? El pensamiento es libre e incontrolable; una persona no puede evitar que le asalten pensamientos adúlteros, pero el llevarlos a cabo si depende de su voluntad, por lo tanto, los pensamientos adúlteros si no pasan de ser simplemente pensamientos, no se pueden considerar infieles.

Lo mismo sucede con los deseos irrealizables. Que una señora se masturbe a la salud de George Clonney, Bral Pitt o Richard Gere, no significa que sea infiel a su pareja, o que éste lo haga a la salud de Sharon Stone o Angelina Yoli (o como se escriba) tampoco. Es más, yo recomendaría a los matrimonios aburridillos, que rompan la rutina con juegos adúlteros entre ambos. Por ejemplo:

 Marido.

-¡Qué ganas tenía de echarte un par de "polvos" Sharon! Estás más guapa en la cama que en Instinto básico.

Esposa:

-¡Pues yo no veas, Brad! ¡Anda que no me hecho "dedos" pensando en ti.

Marido.

¡Ufff! Que calentito lo tienes, Sahron, me vas a derretir la polla.

Esposa.

¡Calla, calla! Que me estás poniendo a mil. Tu si que me vas a derretir a mi.

Etc.etc.

Por supuesto que estos juegos se deben realizar con el total consentimiento de ambos cónyuges, y procurando no emplear palabras que puedan herir o afectar la acción. Los dos de conocen lo suficiente para saber tocar las fibras sensibles de cada uno.

RESUMEN

La infidelidad sólo es tal cuando uno de los afectados no es capaz de abordar la situación con valentía y sinceridad, y pretende jugar con la mentira y la impunidad de sus hechos.