Como todos sabemos, la líneas paralelas son dos rectas que siguen la misma dirección pero por mucho que se prolonguen nunca podrán encontrarse.

Por eso el Zapaterismo nunca jamás podrá converger con el Franquismo, pero sí seguir una dirección paralela. Voy a intentar de razonarlo.

La idea substancial del Franquismo era, que, todos los ciudadanos comulgaran con sus principios y aceptaran sus leyes fundamentales; y todo aquel que fuera contrario a las mismas, era enemigo del sistema y al que había que excluirle con las medidas tomadas para esos casos.

La idea esencial del Zapaterismo, es destruir toda idea que emane de los principios que el señor Zapatero juzga y condena como valores que deben ser derribados o demolidos; con la diferencia del Franquismo, que, en democracia no se puede actuar de la misma forma que en las dictaduras; hay que actuar de formas hieráticas y subrepticias, de forma que los ciudadanos en su inmensa mayoría analfabetos políticos, vean en el político, aquel mago o prestidigitador capaz de ilusionarles con "su varita mágica".

El señor Zapatero, cree que su idea social es la única y viable, las demás están obsoletas y hay que derribarlas "como sea". Y todo aquel político crea que "su verdad" es la verdad y nada más que la verdad, es un dictador en potencia.

Todos los presidentes electos pronuncian la misma frase el día de su advenimiento: "gobernaré para todos".  Porque esa frase es la esencia de la democracia, gobernar para el Pueblo al margen de las ideas políticas y religiosas.

Pero la cruda realidad, que una vez en el poder, sólo cuentan las ideas propias, y se trabaja al igual que el Franquismo para  consolidarlas con otros métodos. Y esos medios son, como apunté antes, los de la descalificación, el descrédito y la desaprobación de aquellos que aunque representen la mitad (menos uno) de la sociedad, son "enemigos" del sistema que se pretende imponer.

Basta observar la campaña del PSOE y del PP para las Elecciones Europeas del próximo día 7 de Junio, para comprobar que más que una campaña de políticos serios que miran por una Europa próspera y unida, son una legión de alcahuetas y enredadores, que lo único que pretenden es despellejar a los que piensan de distinta forma.

Este es el tipo de democracia que el Zapaterismo intenta instaurar en España.