Quien siga la serie: "Amar en tiempo revueltos" emitida por TV Española de lunes a viernes a las cuatro de la tarde, comprobará que en la vida, la fuerza y el poder, están muy por encima de la razón y de la justicia. Aunque no hace falta ver esa serie, para entender que las sociedades están montadas bajo esas premisas.
El poder, anula todas las razones contrarías; y se da en todas las entidades, bien sean democráticas o dictatoriales; por eso la vida es una lucha para la consecución del mismo; ya que a través de él, es como se consiguen las cosas. Francisco Franco, a través del poder, ayer anuló de la vida pública todo vestigio de razones contrarias a su pensamiento. Y hoy Zapatero, también a través del poder, pretende anular de la memoria histórica, toda huella del Franquismo.
La razón unida a la impotencia, es una situación que suele llevar al desastre, si por esa razón se es capaz de abandonar la cotidianeidad de la vida y sacrificarse por ella. Manolita, felizmente casada con Marcelino, con tres hijas preciosas; jefa de planta de unos grandes almacenes, y dueña del bar "El Asturiano" , lo que la permite llevar una vida desahogada en tiempos muy difíciles para muchas personas, ha sido capaz de cometer una acción que le puede llevar a la ruina, arrastrando a su marido, hijas y amigos con ella.
Obsesionada por la hija de su prima Luisa; activista comunista en el movimiento del Maquis; es asesinada por la Guardia Civil en una escaramuza en el monte, y adoptada la niña aún bebé, por el capitán que mandaba la patrulla; abandona toda su actividad familiar y profesional en aras de rescatar a esa niña, la cual considera que es ella la que debe tener la custodia y la patria potestad.
Al final se da cuenta de su impotencia, que por toda la razón que tenga y le ha movido a tan noble actitud, es inútil: el poder y la justicia imperante le impiden conseguirlo, y acaba claudicando ante lo imposible.
Todos los motivos de vida son muy nobles y encomiables desde los sentimientos; y cuando se lucha por el imperio de "la razón" irremisiblemente se gana o se pierde. Y los que pierden, la convivencia con la razón y "verdad" triunfadora, suele ser bajo los dominios del poder contrario, por lo que la lucha puede seguir subversivamente por el ideal perdido, y siempre bajo el lema de luchar "por las libertades".
La lucha es por el poder, no por las libertades, que nadie se engañe.. La verdadera libertad se halla en la preparación del individuo que le permite acceder a la consecución de sus objetivos.
La libertad que te permite circular por la vida descalzo, desnudo y sin los medios más imprescindibles para sobrevivir, es "la libertad de los necios".


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