
Una amiga, bastante morbosilla ella, cuarentona y de muy buen ver, casada y con muchas ganas de sexo a casi todas horas, me preguntaba un día hablando con bastante rigor y seriedad sobre la sexualidad en el hombre; que si podría describirle, ya que según ella me explico muy bien, que se siente durante esos momentos que el hombre le llega el orgasmo, que se lo narrara de cabo a rabo y de principio a fin.
¡Bueno! Le dije, transmitir las sensaciones que una mujer nunca podrá sentir, me parece arduo complicado. -Al menos inténtalo.
Me dijo. -¡Bien! Le dije. –Por intentarlo que no quede. El hombre tomando como referencia su etapa más capacitada para crear sexo, o sea, entre los 18 y 40 años, y en función de una serie de aspectos muy particulares en cada uno, tales como educación, reparos, capacidad sexual, deseos naturales, etc.etc. su comportamiento será distinto unos de otros...
-Ya, ya... Me cortó mi amiga. –Pero a la hora de "correros" todos lo hacéis de la misma manera, eyaculando semen. -Espera mujer, que estoy en los preámbulos.
-Vale, vale, sigue. Decía que para llegar al clímax, no todos los hombres llegan de la misma manera. Hay hombres que se corren con una prostituta, eso es lo que yo llamo sexo mecánico, pero otros no pueden. Por eso voy a intentar explicarte el orgasmo con amor, no el “orgasmo maquinal”.
-¡Ah vale! Todas las sensaciones son órdenes del cerebro, por ejemplo: la sed, el hambre, las ganas de orinar y defecar son comunes a todos los humanos y no hace falta explicárselas a nadie. En el sexo pasa lo mismo.
Cuando el hombre se estimula debido a los mecanismos que le produce el deseo a través de los sentidos corporales: la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto en aquella hembra que se los provoca, el dispositivo es muy sencillo y lo sabes de sobra: el pene se hincha debido a que se llena de sangre los vasos cavernosos y adquiere la turgencia necesaria para ser penetrado en la vagina.
Durante esta etapa el hombre lo que siente es una muy agradable sensación que le están produciendo esos sentidos, y cuanto más mira, chupa, huele y toca a su amada, más se excita y más le llega el deseo de llegar al clímax.
El pene se pone tan terso que llega hasta causar tirantez, los testículos se endurecen, y es cuando necesita penetrar de una forma inminente, el líquido prostático se le derrama a gotas; es el momento de “montar” a la hembra, no se aguanta más.
La sensación que produce el pene dentro de la vagina es tan placentero que te recorre como una especie de calambre por la zona perineal. En esas condiciones el macho busca desesperado el orgasmo que llega irremisiblemente por sus propios movimientos, y si la hembra se los acompasa, en segundos se produce la eyaculación.
-¡Eso... eso..! Ahí es cuando quiero saber que se siente. Me dijo mi amiga con los ojillos brillantes. -El comienzo del orgasmo es algo indescriptible, pero voy a intentar ser fiel a lo que acontece. Le dije no muy convencido de ser lo suficiente gráfico.
Cuando llega, sientes como por la uretra fluye una corriente de semen que sabes que va a desembocar de inmediato; durante esos segundos nada puedes hacer por evitarlo, es una catarata incontrolada que sale a borbotones, y en cada borbotón un espasmo de placer que te hace decir los más sublimes disparates.
El goce del primer chorretón es enorme, inmenso; das un terrible empujón con los riñones contra la vagina, como queriendo llegar hasta lo más profundo de ella y dejar allí la vida. El segundo baja un poco la intensidad, el envite es menos bestial pero más profundo, no quieres salir de aquella cueva, y el resto de la corriente ya débil, transcurre por tus vías urinarias de una forma plácida que te invita a dar empujoncitos cada vez más flojos hasta quedar rendido e inane postrado ante los muslos de tu amada que te besa con pasión y te acaricia el pelo. Ves como a tu amada le chorrea parte de tu semen por su vagina totalmente lubrificada por el amor más inmenso que ha creado la Naturaleza.
-¡Ufffff! Félix. -Calla. No digas nada. Que no debemos... Seguro que a mi amiga le sirvió de mucho mi explicación del orgasmo masculino, porque a Manolo, su marido, le encuentro como más feliz y contento desde ese día.


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