1954. De las niñas que me gustaban. Niñas a la sazón de mi edad: 14 años, vecinas y compañeras de algunos juegos infantiles.

 

Os recuerdo a casi todas

aunque nada de vosotras queda.

¡Con alguna pudo "haber boda"!

Pero al sexo se le ponía veda.

¡Qué ciego fue este rapsoda!

"no halló la rosa en la rosaleda".

 

Evoco a Carmencita con fruición,

¡Madre mía!, qué doce añitos

me gustabas mogollón.

¡Aquellos preciosos vellitos

cuando "se descorría el telón",

qué preciosidad de ricitos!

 

Y de Isabelita...¡qué cara tan bonita!

Con ella tuve mi inaugural erección.

La tomé por el talle, su piel me excita;

bailamos juntos aquella canción

que originó con moza mi primera cita.

Sin duda, fue mi primera emoción

 

Me atraía con locura Mari Pepa,

aquella del portal ciento diecinueve,

vino acre para mi el de "aquella cepa",

ella por otro "los vientos bebe";

y aunque quise "subirme a su chepa"

mis deseos se licuaron como la nieve.

 

Y de ti Mari, que puedo contar

¡joder! cuantas ocasiones perdí

¡La de veces que te pude "catar"!

y hacerlo nunca me atreví,

quizás es que fueras "otro cantar"

y no quise saber nada de ti.

 

Y aquella de la carita colorada,

cuyo nombre no recuerdo;

de mi creía estar enamorada,

y yo tonto, aturdido y lerdo,

de su pasión no me enteraba.

quizás porque no estaba de acuerdo.

 

¡Oh misterios de la inocencia!

y de aquella filosofía castrada

que del sexo no tenia conciencia.

conquistar "la gran cascada!

era la excelente sugerencia

para tener la mente relajada.