
Desde mi modestísimo punto de vista tengo más claro que la luz del día, que el presidente del gobierno de un país libre y desarrollado, debe abandonar toda idea partidista o fanática; y gobernar pensando en los problemas más acuciantes que tiene el país que gobierna. Y desgraciadamente, los problemas más apremiantes de los ciudadanos, no son precisamente aquellos que afectan a unas formas muy particulares de pensar: como el aborto, la eutanasia, la religión, los nacionalismos, los de identidad sexual, o aquellos que sólo afectan a colectivos muy concretos. Los verdaderos problemas son los que afectan a la economía de "moros y cristianos", conservadores o progresistas, ateos o religiosos, "negros o blancos" y homos o heterosexuales.
El señor Zapatero, en los cinco años que lleva gobernando uno de los países más desarrollados del mundo, ha prometido y negado tantas cosas, que uno llega a pensar que delira en su mismo delirio. Es decir: que tiene una visión tan irreal de la realidad de las cosas, que se sale fuera de la lógica de las mismas. Y estoy seguro, que su actitud en psiquiatría tiene un término científico.
Sin embargo, esa visión irreal de la realidad, la ejercer solamente para el exterior de su mundo; ya que en su interior, sabe perfectamente asumir las prebendas y beneficios que le proporciona su "irrealidad". Pero lo triste, es que millones de personas le siguen considerando "el redentor"de sus problemas; aún viendo que es materialmente imposible dar solución a sus terribles vicisitudes.
El señor Zapatero ha sido (y sigue siendo) el fetiche para miles de personas que les importaba "un carajo" el Pueblo; y que les ha servido para cumplir sus deseos particulares o fanáticos. Los que le rodean: sindicatos, nacionalistas y una trouppe de cómicos, satisfacen sus deseos y caprichos de una forma tan claramente egoísta, que mientras ellos (socialistas de toda la vida) son capaces de "apretarse los pantalones" con cinturones más caros que la prestación mensual de un indigente; y gastar miles de euros en caprichos personales con el dinero "que no es de nadie"; millones de personas viven hoy en uno de los diez países más desarrollados del Planeta, en la indigencia, o al borde de la misma.
La ignorancia de este Pueblo, es tan grande, que no sabe distinguir entre una promesa y un objetivo. El señor Zapatero, en un intento de arreglar aquella promesa de que esta legislatura iba a ser la del pleno empleo, dice ahora que no, que no era una promesa, que era un objetivo.
Y en su maldad o en su ignorancia, no sabe, que, una promesa se puede incumplir por circunstancias imposibles de prever. Pero los objetivos se basan en realidades y en la visión del futuro a corto y medio plazo. Y un dirigente que no sepa planificar el futuro del gobierno que preside, sólo le queda un camino: IRSE A SU CASA por inútil e ineficaz.


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