¿Es la hespéride de un denso jardín?

¿Un destino, un astro, un cometa,

o la estrella de un extraño confín?

No, es mi querida sobrina Marieta,

la niña que enamoró a un querubín

y la inspiración de vates y poetas.

 

Ay niña de la sangre de mi sangre!

Hija que hubiese deseado mecer

Flor de bellos pistilos y estambres,

que no pudo en mi parterre florecer;

de las rosas y claveles su celambre

flor que a otras hizo palidecer