¿Es la hespéride de un denso jardín?
¿Un destino, un astro, un cometa,
o la estrella de un extraño confín?
No, es mi querida sobrina Marieta,
la niña que enamoró a un querubín
y la inspiración de vates y poetas.
Ay niña de la sangre de mi sangre!
Hija que hubiese deseado mecer
Flor de bellos pistilos y estambres,
que no pudo en mi parterre florecer;
de las rosas y claveles su celambre
flor que a otras hizo palidecer


María Barderas
9 oct 2009 | 09:32 PM
Gracias!!! que ilusión, me ha encantado. Besos.