Pocos gobernantes han existido en la Historia Universal, que sus hechos hayan sido eclipsados por sus palabras. Dicen que éstas se las lleva el viento, pero aquellos permanecen imperecederamente, y que el tiempo define a las personas.
Pero en el caso del señor Zapatero, sucede todo lo contrario: sus hechos no le califican ante millones de ojos como un demagogo mentiroso que no cumple lo que dice; pasan desapercibidos ante esas personas, son sus palabras las que calan en la mente o en el corazón de lo que siguen creyendo en Él. ¿Y por qué sucede esto?
Desde un punto de vista científico, no sabría dar una explicación; pero desde las motivaciones humanas, si podría darla.
Hay almas, que por circunstancias adversas, han sufrido ellos o sus ascendientes más directos, reveses en la vida imposibles de olvidar; y éstos, permanecen tan vivos en sus mentes, que harían o darían todo lo que fuera por poder reivindicarse de los mismos.
Quien sepa algo sobre las motivaciones, sabe perfectamente que son los motores que mueven el cerebro, y por ende, son las que determinan la conducta del individuo.
Todavía existen millones de personas, que "venderían su alma al Diablo" e irían al infierno muy gustosamente, si en vida pudieran ver hundidos y humillados, a los descendientes de aquellos que les causaron tantas desdichas.
Y eso es lo que hace Zapatero: comprar las almas de esos resentidos a cambio de miserias. Bastan dos o tres acciones de "chichinabo", como retirar las tropas de Iraq, despreciar la bandera de los Estados Unidos, y desmontar las estatuas de Franco, para que esos ávidos de venganza, vean en Él, al ángel salvador que les va a redimir de sus ansiadas expectativas.
Por eso, don José Luis Rodríguez Zapatero, podrá hacer (por no escribir manipular) todo lo que quiera con las voluntades de esas personas. Hasta prometerles el maná, como aquel de la Biblia; convertir el agua en vino, o multiplicar los panes y los peces. ¡Todo, exactamente todo! podrá decir sin que "esas almas" vean la realidad actual de las cosas.
Sus más íntimos colaboradores (esos que dicen que ganan más de tres millones mensuales) son los arcángeles encargados de mantener a pureza de "su dios". Hemos escuchado recientemente a uno de ellos decir solemnemente que el señor Presidente siempre dice la verdad. Con la misma fe, que un obispo o cardenal asegura la existencia de Dios.
Sin duda, el señor Zapatero es una especie de Moisés, en el que muchos creen que podrá liberar para siempre, esa derecha odiosa y asquerosa, causante de sus desgracia. ¡Qué les importa a esos, que diga que no hay crisis y más de cuatro millones de parados...!
Palabra de Zapatero, palabra de Dios. (O del Demonio, vaya usted a saber)