De aquel maravilloso Madrid de los años cincuenta

 

¡Cómo no recordarte!

Madrid de mis "entretelas".*

Si ayer poco fue el amarte,

hoy te dibujo una acuarela;

 a la Almudena voy a rezarte,

y poner en su altar una vela.

 

*Madrid de mi entretelas (corazón), como diría un castizo

 

 

Escenario de mis andanzas;

de mis incansables periplos

¡Dios mío, cuántas esperanzas!

Mi estampa, mi  estereotipo,

de su esencia mi sustancia,

y de ciudad un prototipo.

 

¡Qué fue de tus Bulevares!

¡Pasear por ellos era fiesta!

De Colón hasta Rosales

era una excitante apuesta;

el remedio de muchos males

y el sonido de una orquesta.

 

Puerta del Sol tan genuina,

Influencia de una corriente

donde el corazón se anima,

y en que tanta gente siente:

 calor que el alma sublima,

y que te hace ser diferente.

 

¡Ay si mi mente fuera preclara!

para cantarte como yo quisiera;

como te afinó Agustín Lara

de escritura tan hacedera.

Aunque lleno de enormes taras

deja que te cante a mi manera.

 

¡Y que contar de tu Gran Vía!

de tres tramos sin igual,

en mi mente te llevo todavía,

 se me humedece el lagrimal

por tan preciosa alegoría

 ilustre,  insigne y celestial.

 

De Madrid al Cielo,

según el dicho popular.

Celajes de terciopelo

alfombran el lugar,

el resplandor y el destello

te otorgan el don estelar.

 

¡Aquel Madrid de verbenas!

¡Cuántas ansias vertidas!

La Paloma, la Melonera

San Antonio y las modistillas,

las rubias y las morenas

en el baile de las Vistillas.

 

Barrio de la Arganzuela:

Calle de Toledo y Embajadores,

Lavapies, preciosa plazuela.

Ribera de Curtidores;

palmas y castañuelas,

elogio de poetas y cantores.

 

Felipe y Mari Pepa,

dos chulapos de postín,

madrileños de pura cepa

que cantara Ruperto Chapí.

Y don Leo, ese "trepa",

que pretendía a la gachí.  

 

 ¡Madrid en mis recuerdos!

¡Pero si eres parte de mi!

¡Ay! Si no fuera tan lerdo,

te cantaría versos mil.

En mis marañas me pierdo

Y sólo puedo escribir así.

 

Nostalgia de tu Casa de Campo

Junto a la Ribera de tu Río

¡Cuántos, amoríos, cuántos!

en días de calor, lluvia y frío,

se esfumaron por encanto,

con condenas y desvaríos.

 

Plaza y calle Mayor,

Arenal y la Montera;

Carretas es un primor,

a pesar de alguna ramera

alquile su "ajada flor",

pero vanidosa y altanera.

 

Puerta de Alcalá

"parida" por Carlos III

bella cual jardín de Ala.

Quisiera y quiero,

estando aquí o allá

ser tu eterno portero.

 

Barrio de Salamanca,

que te dio vida el Marqués,

con dinero "o sin blanca",

ante ti rindo mis pies.

¡Mi admiración es tanta!

que así o digo, ¡pues!

 

La Castellana y Recoletos,

Paseos para rendir el alma:

para paisajistas un boceto;

escritores de pluma en calma

una sublime oda o un soneto.

Todos buscan "la palma". *

 

* Aplausos, gloria, triunfo.

 

Paseo del doctor Esquerdo,

testigo de mis chiquilladas,

¡No sabes cuanto te recuerdo!

Aquellas carreras alocadas,

estaba más loco que cuerdo

pero nunca me pusiste trabas.

 

Quiero acabar y no puedo...

¡Son tantas mi reminiscencias.

y ensalzarte tanto quiero...!

Y aunque pierda la conciencia,

quiero ser contigo sincero,

ahora, y en mi adolescencia.

 

 

Madrid de los años cincuenta,

de tranvía, metro y trolebús,

desde Cuatro Caminos a Ventas,

¡Cuantos viajes..! ¡Jesús... Jesús...!

la mente siempre somnolienta

pero muy contento este "manus" *

 

* Individuo, tipo

 

Parque de la Fuente del Berro

y del Buen Retiro... ¡Ahhhh!

¡Cuánta ilusión y cuánto yerro!

Amor que no alcancé a dar,

moza que me llevó al destierro

por no saberle encandilar.

 

Adiós Madrid de leyenda;

adiós ciudad del madroño,

se pone triste "este menda"

y se despide "en su otoño"

en esta afligida calenda,

aquel sentimental y bisoño.