Una democracia que permita enriquecerse a una élite política durante cuatro u ocho años de mandato, sería una democracia real, si ese enriquecimiento ha propiciado que el total de esa sociedad haya conseguido unas cotas de desarrollo y bienestar muy altas.

Pero si ese democracia se basa en el bienestar del 20% de los ciudadanos, a costa del 80%, entonces eso no es una democracia, es un camelo.

Es un hecho irrebatible, que, en poco más de 30 años de ejercicio democrático en España, la mayoría de los dirigentes de la política de Estado, Autonómica, Sindicalista y Municipal se ha enriquecido a manos llenas. Ejemplo hay a porrillo, para aburrir a un cómico. Actualmente tenemos dos de distinto signo que claman el cielo: palacetes, apartamentos por doquier, cuadras de caballos, etc. etc. son los bienes que dan para adquirir a un político de primera fila, aparte de vivir con todo lujo de detalles. Y hasta el más tonto de mi pueblo sabe perfectamente que esto son canonjías adherentes al cargo. O lo que es lo mismo: CHANCHULLOS.

¡Por favor! Señoras y señores. ¿Qué ha concedido la democracia a esos jóvenes y a esos mayores en el paro? Los primeros totalmente escépticos de un sistema que no les brinda futuro, y a los segundos, que les lleva al borde del precipicio, o a una jubilación de miseria.

Ellos si han concedido a la democracia sus ilusiones y sus votos, votos que han propiciado el enriquecimiento de los que les prometieron una vida más digna basada en unas libertades, libertades que no dan de comer, ni permiten vivir dignamente.
Reniego y mando a la mied-da a las democracias que enriquecen a unos poco y empobrecen a la mayoría. Y si estoy equivocado, porque las democracia son a si, pues que le den por el ...... a las democracias.