
Desde mis posiciones totalmente incrédulas, me importan una higa todas las religiones. Pero desde las de un ciudadano no ajeno a los problemas de la sociedad de donde vivo, si me preocupa, que, se pueda denigrar a una religión, y a otra no se la pueda ni cuestionar.
El velo, es una de las señas de identidad del Islam, y toda mujer que lo porta, es merecedora de todos mis respetos; por lo que no admito que se le puedan impedir en colegios o lugares públicos laicos, que lleve esa prenda. Pero lo más extraordinario, es la fe con que las islamista defienden su utilización fuera de sus reductos religiosos.
Quizás esa defensa de sus credos en lugares extraños al mismo, se deba a que es capaz de dar su vida por su fe. ¿O más quizás será, que, sabe perfectamente que Occidente nunca atentará contra la integridad física de los que profesan religiones extrañas a las propias?
¿Se atrevería un católico a defender el uso de sus iconos en un país claramente musulmán, como esa niña islmaita defiende los suyos en ese colegio de Pozuelo de Alarcón de Madrid?


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