Hasta hace poco más de medio siglo, la explotación del capital a la mano de obra, era una necesidad más que material, vital; ya que sin “el sudor humano” era imposible poner en marcha los procesos industriales. De ahí, nacieron los grandes filósofos de la época; y los sindicatos para regular los sistemas entre la producción y la rentabilidad de la misma en los mercados. Y gracias a esos sindicalistas auténticos, los obreros, tras décadas de lucha colectiva bien organizada, accedieron a situaciones cada vez más justas y ventajosas para ellos. Y lo que está sobradamente demostrado, que la unión de ambas fuerzas = Capital + Mano de obra, desembocó en beneficios, ya que la cadena de distribución daba “de comer” a todos. A unos garbanzos y a otros caviar, ¡de acuerdo”, pero todos tenían su “modus operandi” y por consiguiente, su “modus vivendi”. Y aunque el capital ha pasado a la historia, como explotadora de la clase obrera, no es menos cierto, que gracias a ambas fuerzas, el progreso ha llegado en los países donde se dieron esas simbiosis.
¿Pero cual es el “modus operandi” y el “modus vivendi” a principios del siglo XXI, de la clase “Capitalista obrera” (léase PSOE) en la Democracia Española?
Ayer, el denostado capitalista, se jugaba su dinero en inversiones, (cosa que al obrero le importaba un “güevo”), O sea, que el “modus operandi” del PSOE es muy simple: “invertir con pólvora ajena”: yo te doy diez “y me llevo dos”. ¡Ole sus cohones! Por lo que el “modus viviendi” del obrero capitalista = PSOE, es de lujo.
¿Y cual es hoy el “modus operandi” y “modus viviendi” del obrero de verdad?
y se hacía millonario en numerosas ocasionas, y en otros se arruinaba, (cosa que le seguía importando al obrero el otro “güevo). Pero el “capitalista socialista” de hoy, no arriesga ni un euro de su patrimonio personal o familiar (a lo sumo unos añitos de cárcel por corrupto), y en cuatro años, millonario.
¡De pena! ¡De pu-tisssssssima pena! Su “modus operandi” en millones de obreritos es la caridad del Estado (Léase PER), y en otros tantos, prestaciones sociales que se agotan y que les lleva a “un modus vivendi” al borde de la desesperación, y muchos de ellos abocados a delinquir o a comen en comedores sociales o las sobras que encuentran en los contenedores de los desechos de los supermercados.
Y vuelvo a preguntar:
¿No es más indignante la explotación del voto que hace esta izquierda gobernante y sindicalista, que la explotación del obrero por el capitalista de ayer?


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