Señor Carrillo: le puedo asegurar sinceramente, que no me mueve hacia usted ninguna animadversión, pues soy de los que aunque los años terribles de la guerra no vivió, las secuelas que pudieron quedar en mi, o en mi familia, fueron enterradas en 1975.
Tuve la ocasión de saludarle personalmente en el aeropuerto de Córdoba, donde llegaba para dar mitin en la Plaza de Toros de esta bella localidad, con motivo de las elecciones legislativas de 1977; y si recuerda el momento, le dije que sacarían 17 diputados; me equivoqué por dos, ya que el PC que a la sazón usted lideraba, sumaron 19 escaños.
Me sentí muy satisfecho al comprobar que ¡por fin! Las "dos Españas" parecían reconciliadas; verle a usted y a Doña Dolores Ibarruri, en el mismo Hemiciclo junto a Blas Piñar sin que se amenazaran de muerte, resultaba maravilloso de contemplar para los hombres de paz. Y la presentación en el Club Siglo XXI por don Manuel Fraga Iribarne, fue la llave que cerró todas las sospechas y dudas de su actuación en la Contienda.
Y así, en paz, con una ley de amnistía para todos, transcurrieron casi 30 años sin sobresaltos (salvo el del Tejero) que quedó en agua de borrajas. Usted viviendo plácidamente en su España, como cada hijo de vecino. Y me figuro que con una óptima pensión que le permite vivir desahogadamente. Pero....
...Pero mire usted... que al cabo de los 30 años, llega a la Presidencia del Gobierno Español, un señor y se le ocurre destapar la "Caja de Pandora" ... ¿Y que pasa cuando se destapa esa maldita Caja? Que pueden traer males o nuevas desgracias. Y me figuro que eso no querrá que suceda a sus noventa y tantos años, ¿verdad don Santiago?
Usted, como uno (o el único) representante vivo de aquel desastre de 1936 ¿Porqué no le dice a este desaconsejado Presidente de Gobierno, que se deje de historias que traen "histerias", y que se dedique a solucionar los problemas más acuciantes de los españoles?
Haría señor Carrillo, tal servicio a la España de hoy y la del mañana, que la mayoría de los españoles pacíficos y que desean vivir en paz y en progreso, se lo iban a agradecer eternamente. Además pasaría a la historia, no como el presunto "criminal de Paracuellos" (aquello quedo finiquitado en el año 1977), sino como el español que supo conciliar una situación creada por un torpe ¿o felón? presidente, con la absurda pretensión de cambiar unos hechos imposibles ya de reemplazar.
Muchas gracias don Santiago. Le deseo de todo corazón que viva muchos años más en su Gijón natal, o donde le apetezca.
Atentamente
Kalicuatros.