Tengo muy claro que mis ideas religiosas y políticas no me impiden ver la realidad de los hechos, por lo que no me cuesta nada distinguir a un pérfido sea del signo que sea, y si un alevoso dice ser de izquierdas, le rechazo exactamente igual que si fuera de derechas. ¡Es más! Si fuera mi padre o mi hermano ese felón, también le repudiaría.

Eduardo García Serrano, representante de la derecha, hace una semana llamó "guarra" entre otros insultos a una consejera de la Generalidad Catalana por recomendar la masturbación y el sexo oral a los niños. (Yo no le llamaría guarra, le llamaría imbécil, porque hay que ser muy giligallinas, recomendar lo que la Naturaleza concede a la juventud desde hace miles de años).

Esta izquierda que detesto, se ríe ante los insultos al Rey o a la Put-ta España, y se solidariza con aquellos que emiten talen improperios. Tenemos el caso de esa ministra que hizo suyas las injurias a España de Rubianes. La del alcalde de Segovia que subvenciona con nuestro dinero grupos musicales que llaman hijo de put-ta al Rey; o al alcalde de Getafe, que descalificó a diez millones de personas por votar a la derecha. Y no pasa absolutamente nada, porque según esta izquierda que detesto, dice que eso se llama "libertad de expresión".

Ayer en el programa "El gato al Agua" Eduardo García Serrano dio una lección de humildad al pedir perdón a esa consejera de la Generalidad Catalana. Y lo hizo de tan forma, que no quedó ninguna duda, que fue un acto de contrición, no una farsa para zanjar el tema y sus responsabilidades penales. Sin embargo, uno de los habituales del mencionado programa, Antonio María Carmona, del PSOE, no se presentó porque su partido se lo había prohibido; por lo visto debido a las palabras de García Serrano.

Digo que aunque tengo muy claras mis ideas, éstas no me condicionan al valorar a las personas, porque sólo los sectarios y los fanáticos valoran a las personas por sus ideas; y un servidor no es no sectario ni fanático. Por eso reconozco que ayer un hombre de derechas, dio una lección de ética y moral a "esa izquierda Talibán"; que se cree libre de prejuicios, pero que se "se hace jirones las vestiduras" cuando alguien osa calificarla a ella.