Lo primero que me pregunto, si un gobierno debe tener potestad para decir a los ciudadanos como deben comportarse sexualmente a través de clases de sexualidad, y a partir de los tres años de edad.
El Gobierno de Zapatero tiene la creencia de que todos los ciudadanos españoles debemos ser el reflejo de una sociedad concebida a su imagen y semejanza; y lo peor: que el que no acepte sus preceptos, o crispa o no es un patriota.
Lo que pretende el PSOE con la Asignatura para la Educación de la Ciudadanía y con esta asignatura de iniciación a la sexualidad a partir de los tres años, es una doctrina; exactamente lo mismo que otras doctrinas contrarias. ¿Y que sucede con las doctrinas? Que todos dicen lo mismo: que su doctrina es la mejor, la que forma ciudadanos más perfectos. Lo dice la Iglesia Católica en su catecismo, el Islam en sus mandatos, y Zapatero en los suyos.
Vamos a ver: ¿un niño o una niña de tres añitos puede poner objeciones a lo que se le está tratando de embutir en su cerebro? Obviamente no ¿verdad? Es tan antidemocrático pretender formar a los ciudadanos a imagen y semejaza de una percepción social, en materias que son exclusivas de la intimidad, que me parece increíble que un gobierno en democracia, sea capaz de crear acólitos a sus doctrinas, a la vez que es incapaz de solucionar los problemas laborales de millones de personas. Pero lo que clama al cielo, es que un pueblo adulto y desarrollado lo permita.
Señor Zapatero: desde mi modesta situación de ciudadano permita que le de la primera lección de sexualidad a usted y su gobierno:

¡¡¡VÁYANSE A TOMAR POR EL CULO!!!